e022 Prisma y Sollozos

Hola damas y caballeros!!!
Bienvenidos una vez más a esta gilada! Espero que estén todos vivitos y coleando... (me reservo el chiste guarango). Esta edición es muy especial porque voy a publicar un poema de un amigo mío que yo tengo...
El Turu dice de su obra: "este poema es uno de mis favoritos, porque contiene escenas de la vida cotidiana ¿quien no ha estado nunca en un colectivo mirando la lluvia caer y pensado en alguna de estas cosas? "
La verdad es que me encantó... quizá porque sé de qué habla el Turu... quizá porque extraño las mismas cosas...
El Turu nos mandó, además, uno cortito de Daniel Salzano... que lo disfruten...
Tolle, lege!
Mister Q


Prisma

¿Sabes que extraño cuando llueve? Sus caricias suaves como la seda.
¿Sabes que extraño cuando llueve? Inka Trail.
¿Sabes que extraño cuando llueve? Un confortable colchón.
¿Sabes que extraño cuando llueve? Ir a correr por la Plaza.
¿Sabes que extraño cuando llueve? El ruido de los pasos chapoteando en los charcos.
¿Sabes que extraño cuando llueve? El olor de la lluvia libre.
¿Sabes que extraño cuando llueve? Mis huesos jóvenes, fuertes.
¿Sabes que extraño cuando llueve? Un mate caliente que nunca tomé.
¿Sabes que extraño cuando llueve? Aquellos escaloncitos de la galería que tantos años me acogieron.
¿Sabes que extraño cuando llueve? Un gran paraguas que me cubra el peinado.
¿Sabes que extraño cuando llueve? Ver a los pibes tirando barquitos de papel en la Avenida inundada.
¿Sabes que extraño cuando llueve? Mirar por la ventana del bondi que va a ninguna parte y tratar de adivinar lo que la gente extraña cuando llueve.
José Turu Flores



Sollozos

Anclado en un bar de Rivadavia estás debatiendo en tu interior si es más importante para la izquierda europea que a las elecciones polacas las haya ganado Kwaskiewski o las haya perdido Walesa, cuando una pareja sentada de perfil a la ventana te arranca de la estratosfera de Varsovia y te estampa como un bife contra la realidad cordobesa.
Lo primero que te llama la atención en la mujer es su nariz ¿cómo se describe la nariz del Demonio? Si fueras Mallarmé (*), sentado en esta misma silla y desde esta misma posición, te bastaría con mirar es nariz y escribir tus obras completas. Por lo demás, fuma tabaco rubio. Y tiene unas manos preciosas
Él, en cambio, exceptuando las lágrimas que caen por sus mejillas carece de rasgos distintivos.
No alcanzas a escuchar lo que dicen, pero estás seguro que ya se han dicho todo. Una mujer con esa nariz no pide ni da explicaciones. Una mujer con esa nariz necesita vivir de otra manera.
Cuando por fin se van lo hacen cada uno por su lado: ella con su aleta de tiburón cortando el aire en dirección a Santa Rosa y él sin saber si tomarse el 57 o pegarse un tiro.

Una vez leíste un cuento de Borges en el que una mujer iba marcando su travesía por Paris dejando caer sobre la nieve gotas de sangre. Él hace lo mismo, pero con las lágrimas que va dejando.
Te dan ganas de dejar el bar y alcanzarlo, de ponerle una mano al hombro y decirle que según las estadísticas de Jorge Luis Borges hay una sola mujer cada millón de hombres y esa mujer nunca te quiere. Pero no lo haces porque corres muchos riesgos. Como por ejemplo que el tipo deje de llorar. Hace veinte años por lo menos que no veías caminar por la ciudad a un tipo llorando.
Daniel Salzano

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