e009 Catálogo de Horrores

Holasss sssa todosssss!!Hoy me permití elegir yo mismo las historias. Pongo a su disposición extractos del "Catálogo de Horrores" de Alejandro Dolina, o Alejandromagno. Que lo disfruten….
Tolle, lege!
Mister Q.

Las barreras de la muerte o las Simplegadas de Flores

Cuando los Argonautas viajaban rumbo a Cólquide a buscar el vellón de oro que colgaba de un árbol, encontraron unas rocas siniestras llamadas Simplégadas, o Planctai, o Cianeas. Envueltas perpetuamente en la niebla marina, defendían la entrada del Bósforo. Cuando un navío trataba de pasar entre ellas, se unían y lo aplastaban. Así, el paso a nivel de la calle Granaderos custodia el ingreso al Norte de Flores. Cuando un automóvil adverso está cruzando las vías, las barreras se cierran instantáneamente y lo dejan atrapado. Pronto aparecen trenes mortales que destrozan los vehículos y a los ocupantes que no tuvieran la prudencia de huir. Ciertos astutos conductores de camionetas emplean la siguiente estratagema: envían delante suyo una carretilla que es arrollada por el tren. Saciado por un instante el infernal apetito, los sagaces choferes aprovechan para pasar a toda marcha. Existen en el barrio otras barreras demoníacas que se cierran cuando no hay peligro y conceden el paso un segundo antes de la irrupción de horribles locomotoras asesinas.

El tren demasiado largo

Las autoridades del ferrocarril han armado un tren colosal. Lo forman miles y miles de vagones. El furgón está contra los paragolpes de la estación Once y la locomotora al fin del ramal de Ingeniero Luiggi. Su destino es la inmovilidad. Nadie sabe si todavía no ha partido o si ya ha llegado. Se trata de un tren inútil.

El hombre que se transformaba demasiado

El doctor Maderna aprendió a convertirse en mariposa cuando era un adolescente. Más tarde adquirió nuevas destrezas y así llegó a transformarse en gato, en anguila, en pez, en caléndula y en escritorio. Siendo adulto era capaz de convertirse en cualquier objeto a su capricho. Sin embargo, sus metamorfosis se hicieron tan frecuentes que su familiavivía en inquietud constante. Nadie se atrevía a matar a una cucaracha, por temor a que se tratara del doctor Maderna. Una noche lo arrojaron a la basura bajo la forma de una esponja usada y un domingo estuvo a punto de ser devorado por su propio hijo, quien no supo reconocerlo en un chorizo. Cada vez era menos asidua su apariencia original. Eso sí, nunca dejaba de asumirla el día de su cumpleaños, para no perderse obsequios y homenajes. Una madrugada entraron ladrones y se lo robaron, cuando era un jarrón de cristal. Nunca más se supo de él. Desde entonces, su pobre esposa recorre las casas y negocios de la ciudad, hablando tiernamente a los floreros:
- Ramón... Ramón... Maderna...Pero los jarrones siempre son jarrones, o acaso son alguna otra persona.

El extraño caso del hombre y la bestia

Es posible imaginar un Jeckyl y un Hyde cuya historia sea estropeada por una poción mal preparada. Las características humanas y bestiales aparecen en forma inoportuna: el protagonista es brutal aun antes del brebaje, o mantiene rasgos amables después de él. A menudo es Jeckyl y Hyde al mismo tiempo y hasta hay ocasiones en que no es ninguno de los dos. Un mal farmacéutico es fatal para la literatura.

El disimulo de los hombres lobo

Los viernes a la noche, los séptimos hijos varones de algunas familias de Flores se volvían lobizones. En un tiempo se originaban innumerables escándalos y episodios sangrientos. Pero con los años, los lobizones aprendieron a amainar sus instintos, a cuidar sus modales y a maquillar sus hocicos repugnantes. La gente les fue perdiendo el miedo primero y el respeto después. Los muchachos del barrio lo corrían a pedradas y, en el mejor de los casos, se burlaban de los hombres lobo, rebautizándolos con apodos infamantes. Una noche, hartos de recibir humillaciones, los monstruos semanales abandonaron todo recato y recorrieron el barrio pegando alaridos y lanzando tarascones al aire. Sin embargo ya era demasiado tarde. Habían perdido la autoridad que es indispensable para asustar. Nadie volvió a tomarlos enserio. Hoy los lobizones se ocultan y se reúnen en locales secretos, recordando sus hazañas del pasado.

El hombre que era, sin saberlo, el diablo

Un caballero de la calle Caracas resolvió negociar su alma. Siguiendo los ritos alcanzó a convocar a Astaroth, miembro de la nobleza infernal.-Deseo vender mi alma al diablo- declaró.-No será posible- contestó Astaroth.-¿Por qué?-Porque usted es el diablo.

Leyenda de la mujer que es, sin saberlo, el diablo

Hay en Las Lomas de El Palomar una hermosa mujer que se aparece a los muchachos en las noches de verano.La mujer les cuenta una historia de amor y les regala una flor azul. Los muchachos guardan la flor azul en un libro y piensan en la mujer y lloran de melancolía. La mujer es en realidad el demonio, pero los muchachos no lo saben yella tampoco, tan oscuros son los métodos de Satán. Dios guarde a los muchachos tristes de las mujeres hermosas.

Historia del que padecía dos males

En la calle Caracas vivía un hombre que amaba a una rubia. Pero ella lo despreciaba enteramente. Unas cuadras más abajo dos morochas se morían por el hombre y se le ofrecían ante su puerta. El, las rechazaba honestamente. El amor depara dos máximas adversidades de opuesto signo: amar a quien no nos ama y ser amados por quien no podemos amar. El hombre de la calle Caracas padeció ambas desgracias al mismo tiempo y murió una mañana ante el llanto de las morochas y la indiferencia de la rubia.

El pequeño pacto de Manuel Mandeb

No le fue fácil a Satanás tentar a Manuel Mandeb. Para empezar, cada vez que se le aparecía, el hombre salía corriendo, sin dar tiempo a presentaciones ni propuestas. Un día, disfrazado de ferroviario, logró captar la confianza del polígrafo y finalmente le propuso el pacto de siempre.-"En realidad, me gustaría obtener el amor de una cierta señorita. Pero no creo que valga un alma. Es de escasa estatura."-"Puedo darte ese amor y también riquezas y honores, para completar la diferencia".-"Tengo una idea mejor-gritó Mandeb-. Concédame ese amor! A cambio yo cometeré cuatro inequidades, que tal vez alcancen para condenarme.Discutieron largo rato. Satanás aceptó sin entusiasmo el pequeño pacto, que se firmó con tinta corriente. Las inequidades fueron establecidas por escrito y eran éstas:1) Un latricinio. Mandeb lo resolvió robándose las bolas de billar de una mesa del salón Odeón.2) Una blasfemia.3) Una traición. No fue sencillo cambiar de panadería pero había que cumplir.4) La cuarta inequidad fue identificada con el propósito mismo del pacto. Hacerse amar por alguien y no dar el alma a cambio es, por cierto, una canallada.A fuerza de generosidades y arrepentimientos, Mandeb fue emparejando el peso de sus pecados, hasta quedar en condiciones de salvarse del infierno, ajustadamente.
Alejandro Dolina


…….. Q ……..

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